EL CUERVO


CARACTERÍSTICAS Y ESTRUCTURA DEL POEMA

El Cuervo (The Raven) es un poema narrativo escrito por el gran Edgar Allan Poe y publicado por primera vez en 1845. Constituye su composición poética más famosa, le dio reconocimiento internacional entre público y crítica. Se caracteriza por su musicalidad, el lenguaje estilizado y la atmósfera misteriosa que logra recrear. El texto narra la oscura visita de un cuervo a la casa de un afligido hombre que llora la muerte de su amada, y del lento descenso hacia la locura y desesperación. El cuervo negro, posado sobre un busto de Palas Atenea, únicamente dice las palabras “Nunca Más” cuando es interrogado por el protagonista. En el poema, Poe hace alusión al folclore y a varias obras clásicas. Poe afirmaba haber escrito el poema de forma muy lógica y metódica. Su intención era crear un poema que pudiese gustar tanto a las clases populares como a las personas de gusto más refinado, como explica él mismo en el que fue su siguiente ensayo, la “Filosofía de la composición”. Algunos expertos afirman que el poema se inspira parcialmente en la figura del cuervo parlante de la novela Barnaby Rudge de Charles Dickens.​ Poe toma prestados el complejo ritmo y la métrica del poema “Geraldine”, de Elizabeth Barrett Browning.

La publicación de El Cuervo, el 29 de enero de 1845 en el diario New York Evening Mirror, convirtió a Poe en un personaje muy popular en su época. Pronto se hicieron reimpresiones, parodias y versiones ilustradas del poema. Aunque algunos críticos mantienen opiniones diversas acerca de su valor literario, el poema sigue siendo una de las composiciones más famosas que se han escrito en lengua inglesa.

El poema está compuesto por dieciocho estrofas de seis versos cada una.  La métrica es trocaica octómetra, es decir, ocho troqueos por línea. Cada troqueo teniendo una sílaba acentuada seguida de otra sin acentuar. Edgar Allan Poe, sin embargo, afirmó que el poema era una combinación de octómetro acataléctico, heptámetro cataléctico y tetrámetro cataléctico. El esquema rítmico es ABCBBB y hace gran uso de la rima interna (dreary y weary; Once upon y while I pon) y de la aliteración (Doubting, dreaming dreams...).​ El poeta Daniel Hoffman sugirió que la estructura y métrica del poema es tan rígida que parece casi artificial, aunque su cualidad “magnética” lo supera. Poe basó la estructura de El Cuervo en la complicada rima y ritmo del poema “Lady Geraldine's Courtship” de Elizabeth Barrett; había había escrito sobre el trabajo de Barrett en el artículo de enero de 1845 de la revista Broadway Journal y dijo que “su inspiración poética es lo más alto que podemos concebir. Su sentido del arte es puro en sí mismo”. Acerca de “Lady Geraldine's Courtship” dijo, “jamás he leído un poema que combinara de esa manera tanta de la más feroz pasión con tanta de la más delicada imaginación”.

Poe capitalizó el éxito de El Cuervo publicando a continuación su ensayo Filosofía de la composición (1846), en que detalló la creación del poema. Su descripción es probablemente exagerada, aunque el ensayo sirve como una importante visión general de la teoría literaria de Poe. En él explica que cada componente del poema se basa en la lógica: el cuervo entra en la habitación para huir de la tormenta (la “lóbrega medianoche” en el “lóbrego diciembre”), y su posar en un pálido busto fue para crear un contraste visual con el negro del ave. Ningún aspecto del poema fue un accidente, dice Poe, sino que está basado en el total control del autor. Incluso el término “Nunca Más”  se utilizó por el efecto del sonido de la vocal larga (aunque Poe podría haberse inspirado por la palabra usada en los trabajos de Lord Byron o de Henry Wadsworth Longfellow). Poe había experimentado con el sonido de la o larga en muchos otros poemas: «no more» en el cuento "Silencio"; «evermore» en "The Conqueror Worm".​ El tema en sí mismo, dice, fue elegido porque “la muerte... de una bella mujer es sin duda el tema más poético del mundo”. Dicho desde “los labios... de un desconsolado amante” es lo más apropiado para lograr el efecto deseado. Más allá de lo poético, la pérdida de Leonore podría haberse inspirado por eventos de la vida de Poe, como la temprana muerte de su madre, Eliza Poe, o la duradera enfermedad de su esposa, Virginia. Por último, Poe consideró a El Cuervo un experimento que le viniera bien al gusto crítico y popular, accesible a los altos y medios mundos literarios. Se desconoce por cuánto tiempo Poe trabajó en El Cuervo; la especulación abarca desde un único día a diez años. Poe recitó un poema que se cree que fue una temprana versión con un final alternativo de El Cuervo en 1843 en Saratoga, Nueva York. Una temprana versión podría haber utilizado un búho en lugar de un cuervo.

ANIMALES LITERARIOS. POE TRANSFIGURADO


En noviembre de 2018 se inauguraba la muestra original de "Animales Literarios. Poe Transfigurado" (Galería Aristas 30 de noviembre de 2018 a 9 de enero de 2019. Gijón). Tras una larga estancia en las Islas Británicas transitando por carreteras y caminos, el viaje estaba acompañado de un gran peso interior. Pensaba, por aquel entonces, en el poema dedicado a Leonora, cuya calificación de maldito no comparto pues habla de esperanza y liberación. Entre susurros, llegó el párrafo en el que se acusa al prometido de Leonora de no llorar la muerte de su amada: - "(...) y tú Guy de Vere, ¿no tienes lágrimas? (...)"- y es precisamente ahí, en las lágrimas no derramadas de Guy de Vere y en las propias, donde iba a esconderse la pintura de "Poe Transfigurado". 

Se leía en el inicio del catálogo de la muestra:

"... y me hice profuso, múltiple y quebradizo como el plumaje del cuervo. Temeroso e inquieto alcé el vuelo sobre las grietas para alejar el dolor. Y así la transfiguración reescribió una historia..."

"Animales Literarios. Poe Transfigurado" fusiona el mundo poético y narrativo del misterioso universo de Edgar Allan Poe, con una atmosférica pintura más acostumbrada al paisaje urbano e industrial, con apoyo en los dispositivos tecnológicos que permitía definir la visión del entorno físico en ese mundo transfigurado. 

Dos años después la idea original ha ido creciendo y desarrollándose, siendo premiada a nivel nacional e internacional y con una enorme acogida por parte del público y la crítica. Para la creación de todo el proyecto se utilizaron varias ediciones de las obras de Poe principalmente las obras completas de la Editorial Claridad, publicadas en 1996 en Argentina, la edición bilingüe de la poesía completa editado por Cátedra y la antología bilingüe de Alianza Editorial.




El Cuervo. 150 x 150 cm. 
Técnica mixta sobre lienzo. 2020.


El Cuervo

Edgar Allan Poe


Una fosca medianoche, cuando en tristes reflexiones , sobre más de un raro infolio de olvidados cronicones inclinaba soñoliento la cabeza, de repente a mi puerta oí llamar:
como si alguien, suavemente se pusiese con incierta mano tímida a tocar:

" Es - me dije- una visita que llamando está a mi puerta: eso es todo, ¡ y nada más!."
¡Ah! Bien claro lo recuerdo: era el crudo mes del hielo, y su espectro cada brasa moribunda enviaba al suelo. Cuán ansioso el nuevo día deseaba, en la lectura procurando en vano hallar tregua a la honda desventura de la muerte de Leonora, la radiante, la sin par virgen pura a quien Leonora los querubes llaman ahora ya sin nombre... ¡nunca más!.

Y el crujido triste, incierto, de las rojas colgaduras me aterraba, me llenaba de fantásticas pavuras, de tal modo, que el latido de mi pecho palpitante procurando dominar "es sin duda, un visitante- repetía con instancia- un tardío visitante a las puertas de mi estancia... eso es todo, ¡y nada más!."

Paso a paso, fuerza y brios fué mi espíritu cobrando:
"Caballero- dije-, o dama: mil perdones os demando; más, el caso es que dormía, y con tanta gentileza me vinisteis a llamar, y con tal delicadeza y tan tímida constancia os pusisteis a tocar que no oí."- dije- y, las puertas abrí al punto de mi estancia; ¡sombras sólo y ... nada más!

Mudo, trémulo, en la sombra por mirar haciendo empeños, quedé allí, cual antes nadie soñó, forjando sueños; más profundo era el silencio, y la calma no acusaba ruido alguno... Resonar sólo un nombre se escucha que en voz baja aquella hora yo me puse a murmurar, y que el eco repetía como un soplo: ¡Leonora!...esto apenas, ¡nada más!. A mi alcoba retornando con el alma en turbulencia, pronto oí llamar de nuevo- esta vez con más violencia:
"De seguro- dije-, es algo que se posa en mi persiana; pues veamos de encontrar la razón abierta y llana de este raro y serio y el enigma averiguar.¡Corazón! Calma un instante y aclaremos el misterio...- es el viento- y nada más!."

La ventana abrí- y con rítmico aleteo y garbo extraño entró un cuervo majestuoso de la sacra edad de antaño. Sin pararse ni un instante ni señales dar de susto, con aspecto señorial, fué y posóse sobre un busto de Minerva que ornamenta de mi puerta el cabezal; sobre el busto que de Palas la figura representa, fue y posóse- ¡y nada más!.


Trocó entonces el negro pájaro en sonrisas mi tristeza con su grave, torva y seria decorosa gentileza; y le dije: "Aunque la cresta calva llevas, de seguro no eres cuervo nocturnal, viejo, infausto cuervo oscuro, vagabundo en la tiniebla.... Dime:- ¿Cuál tu nombre, cual en el reino plutoniano de la noche y de la niebla?..."
Dijo el cuervo: "Nunca más".

Asombrado quedé oyendo así hablar al avechucho, si bien su árida respuesta no expresaba poco o mucho; pues preciso es convengamos en que nunca hubo criatura que lograse contemplar ave alguna en la moldura de su puerta encaramada, ave o bruto reposar sobre efigie en la cornisa de su puerta, cincelada con tal nombre: " Nunca más". Mas el cuervo, fijo, inmóvil, en la grave efigie aquella, sólo dijo esa palabra, cual si su alma fuese en ella vinculada- ni una pluma sacudía, ni un acento se le oía pronunciar... Dije entonces al momento: "Ya otros antes se han marchado y la aurora al despuntar, él también se irá volando cual mis sueños han volado."
Dijo el cuervo: "Nunca más."

Por respuesta tan abrupta como justa sorprendido. "no hay ya duda alguna- dije-, lo que dice es aprendido; aprendido de algún amo desdichoso a quien la suerte persiguiera sin cesar, persiguiera hasta la muerte, hasta el punto de, en su duelo, sus canciones terminar y el clamor de la esperanza con el triste ritornelo de jamás, ¡y nunca más!."

Más el cuervo, provocando mi alma triste a la sonrisa, mi sillón rodé hasta el frente al ave, al busto, a la cornisa: luego, hundiéndome en la seda, fantasía y fantasía dime entonces a juntar, por saber que pretendía aquel pájaro ominoso de un pasado inmemorial, aquel hosco, torvo, infausto cuervo lúgubre y odioso al graznar: "Nunca más".

Quedé aquesto, investigando frente al cuervo en honda calma, cuyos ojos encendidos me abrasaban pecho y alma. Estoy y más- sobre cojines reclinado- con anhelo me empeñaba en descifrar, sobre el rojo terciopelo do imprimía viva huella luminoso mi fanal- terciopelo cuya púrpura ¡ay! jamás volverá ella a oprimir-. ¡Ah! ¡Nunca más!

Parecióme el aire entonces, por incógnito incensario que un querube columpiase de mi alcoba en el santuario perfumado-. "Miserable ser- me dije-, Dios te ha oído, tregua, tregua y el olvido del recuerdo de Leonora te ha venido hoy a brindar: ¡bebe! bebe ese nepente, y así todo olvida ahora."
Dijo el cuervo: "Nunca más."

"Eh, profeta- dije-, o duende, mas profeta al fin ya seas ave o diablo- ya te envíe la tormenta, ya te veas por los ábregos barrido a esta playa desolado pero intrépido a este hogar por los males devastado, dime dime, te lo imploro: ¿llegaré jamás hallar algún bálsamo o consuelo para el mal que triste lloro?"
Dijo el cuervo: "¡Nunca más!"

¡Oh profeta- dije-, o diablo"- Por ese ancho combo velo de zafir que nos cobija, por el mismo Dios del Cielo a quien ambos adoramos, dile a esta alma dolorida, presa infausta del pesar, si jamás en otra vida la doncella arrobadora a mi seno he de estrechar, la alma virgen a quien llaman los arcángeles Leonora!"
Dijo el cuervo: "¡Nunca más!

"Esa voz, oh, cuervo, sea la señal de la partida, grite alzándome:- ¡Retorna, vuelve a tu hórrida guarida, la plutónica ribera de la noche y de la bruma!... de tu horrenda falsedad en memoria, ni una pluma dejes, negra. ¡El busto deja! ¡Deja en paz mi soledad! Quita el pico de mi pecho. De mi umbral tu forma aleja..."
Dijo el cuervo: "¡Nunca más!"

Y aún el cuervo inmóvil, fijo, sigue fijo en la escultura, sobre el busto que ornamenta de mi puerta la moldura... y sus ojos son los ojos de un demonio que, durmiendo, las visiones ve del mal; y la luz sobre él cayendo, sobre el suelo arroja, trunca su ancha sombra funeral, y mi alma de esa sombra que en el suelo flota... ¡nunca se alzará... nunca más!"

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Publicado en American Review en febrero de 1845, el más famoso de los poemas de Poe gozó de hasta cinco reimpresiones en revistas: Evening Mirror, Southern Literary Messenger, New York Tribune, Broadway Journal y London Critic, antes de dar título al volumen The Raven and Other Poems en 1845. 



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